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RELIGIÓN

 

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Compañía de Alabarderos del Cristo del Olvido

  Sumario:
Alabardas y alabarderos

Orígenes de la Compañía de alabarderos de Orgaz

Composición y actividades de la Compañía de alabarderos

Partitura de la banda de cornetas y tambores
Galería de Imágenes


Orígenes de la Compañía se alabarderos de Orgaz

Diablillo Orgaz  
Diablillo. Foto Santiago Gómez 2009
 
   
Diablillo Orgaz  
Diablillo. Foto Santiago Gómez 2009
 
   

La Compañía de alabarderos de Orgaz, que en la actualidad festeja y alegra las fiestas en honor al Cristo del Olvido, nacieron ligadas a la Hermandad de las Ánimas, que celebraba sus fiestas el último domingo de Pentecostés, quedando como testimonio de estos orígenes una calavera que lleva dibujada la bandera de los alabarderos. La misma explicación tiene la existencia de “el diablillo”, un personaje que recorría las calles de Orgaz pidiendo limosna para las ánimas del purgatorio, vestido de demonio con una indumentaria en la que alternaban los cuadros negros y amarillo, llevando en cada cuadro cosida la figura de un diablo en el color contrario, y tocado de un gorro de tres puntas de los mismos colores. Iba provisto de un bastón terminado en dos puntas y un canasto donde se depositaban las limosnas. En la actualidad se recogen las limosnas en un cepillo de los que se usan en la iglesia.

Isidoro Jiménez (1) , que ha investigado el folclore orgaceño, nos facilita interesantes informaciones sobre el nacimiento y desarrollo de las alabardas en el texto que sigue.

“Hemos buscado datos en .el archivo parroquial sobre el origen de esta soldadesca, que era también muy frecuente en otros pueblos de la comarca. Los primeros libros que se conservan de la misma están fechados en los comienzos del siglo XVIII; concretamente en 1718.

Por aquella época los mandos se denominaban Maesse de Campo, Capitán, Alférez, Sargentos y Cabos de Guardia. La fiesta o soldadesca de Ánimas tenía lugar el último día de la pascua de Pentecostés, es decir, en primavera. En la fecha siguiente a esta celebración se procedía al recuento del dinero recaudado en la subasta, así como por los animeros o diablillos; nombre este que se les daba por el atuendo que vestían.

En el año de 1731 fueron tres mil setecientos cincuenta y cinco reales lo recaudado, lo que se dedicó a un reparto de misas de a tres reales entre todos los sacerdotes que había en el pueblo, como venía siendo costumbre. De ello se descontó previamente el costo de los tambores que acompañaron a la soldadesca (setecientos cincuenta y cinco reales) y el del clarín (sesenta reales).

Tanto el número de sargentos que participaban en la manifestación religiosa-militar, como el de cabos de escuadra ascendía a unos siete. A finales del XVIII observamos una representación gremial en la soldadesca, participando en la misma cazadores, labradores, pastores, podadores, arrieros, carpinteros, herreros, carreteros y zapateros. A ellos se unirán más tarde los albañiles.

Una alabarda de Orgaz
Una alabarda de Orgaz. Foto Jesús Gómez 2003

No será hasta 1800 cuando se empiece hablar de escuadras, distinguiéndose dos años más tarde entre la de cabos y la de sargentos; también surgirá la escuadra de oficiales. Por aquel entonces la bandera de Ánimas era privativa de los gremios de labradores, arrieros y tratantes de lana.

En 1814 se encargan veinte alabardas nuevas que costaron a razón de veintiséis reales cada una, como consecuencia de haber sido destrozadas las existentes por los franceses. Siete años más tarde se amplían, mediante un decreto que aparece en los libros de la Hermandad, los gremios que pueden disfrutar los "oficios mayores" en la soldadesca, abarcando a partir de entonces a labradores, pastores o ganaderos, podadores, cavadores, cardadores o tejedores, y oficiales. Incluyéndose en esta última denominación todo oficio menestral “tanto liberal como mecánico sin excepción más que aquéllos que son infames por si". Estos seis gremios irán disfrutando en lo sucesivo y alternándose los oficios de capitán y alférez.”

 


Ver información sobre la Cofradía de las Ánimas


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(1) JIMÉNEZ RODRÍGUEZ, Isidoro: La alabardas del Cristo del Olvido, una tradición recuperada para estas fiestas.- En La Voz del Tajo, 28 de agosto de 1987.


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Creación:octubre 2000 / Última modificación:

 

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