Sumario:
Datos
biográficos
Partida
de bautismo
Noticia
biográfica
Escrito
de D. Antonio González Salmón
Obras
de Patricio de la Torres
Bibliografía
Noticia
biográfica de Fr. Patricio de la Torre, individuo correspondiente,
escrita por su compañero de hábito Fr. Francisco Cifuentes.
(Leído en la Real Academia de la
Historia, el día 28 de Febrero de 1823)
«Escorial, 19 de Febrero de 1823. Señor Don
Martín Fernández de Navarrete. Muy Sr. mío
y mi dueño: Las noticias biográficas y literarias
que V. me pide de nuestro difunto P. Fr. Patricio, fueran
sin duda mucho más satisfactorias si la crueldad de los
tiempos en que nos ha tocado vivir, por una parte, y la modestia
y moderación del difunto, por otra, no nos hubieran privado
de los más copiosos y útiles frutos de sus trabajos
literarios; mas, con todo, los que voy a comunicar a V. creo no
le desmerecerán el título de un Académico
benemérito de la matritense.
El P. Fr. Patricio de la Torre fue natural de la villa de
Orgaz, en el arzobispado de Toledo; nació el 16 de marzo
de 1760; fue bautizado en la parroquia de Santo Tomás Apóstol
de aquella villa el 24 del mismo año por su párroco
Don Juan Manuel Argüelles. Sus padres fueron Rafael
de la Torre y Manuela Aguilar, honrados labradores, naturales
y vecinos del mismo pueblo. Le confirmó el Ilmo.
Sr. Obispo de Constanza y Auxiliar de Toledo, Don Felipe
Pérez de Santa María, en 16 de octubre de 1762.
Estudió las primeras letras, gramática y latinidad
en Consuegra, y en ellas manifestó un talento singular
para la carrera literaria, y más particularmente para la
erudición y lenguas; éste se descubrió más
siendo ya religioso profeso de este Real Monasterio de San Lorenzo,
donde tomó el santo hábito en Enero de 1776 y profesó
el 5 del mismo mes de 1777. Desde los primeros estudios
de Filosofía y Teología mostró su inclinación
dominante por aprender aquellas lenguas que más le pudiesen
instruir, bien fuesen de las vivas o bien de las muertas.
Conocida por los prelados esta inclinación, le enviaron
a Madrid en 1785 para que asistiese a las aulas de San Isidro
bajo la enseñanza de Don Mariano Pizi , Catedrático
de Árabe, y acreditó bien su aprovechamiento en
los exercicios públicos que hizo en compañía
de su condiscípulo Don Miguel García Asensio, natural
de Albaladejo, en el obispado de Cuenca, quien sustituyó
a Pizi en la Cátedra de Árabe
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Página
del Corán |
Concluidos
estos estudios, se restituyó nuestro Fr. Patricio
a su monasterio, donde en calidad de Bibliotecario y Catedrático
de Árabe, enseñó este idioma a los monges
que le destinaron por discípulos y meditó aumentar,
reformar y poner en caracteres árabes el Vocabulario
del P. Alcalá, gerónimo, compuesto en letras castellanas
o latinas por orden especial del primer Arzobispo de Granada,
Dei gratia, Fernando de Talavera, confesor de la Reyna Doña
Isabel y de la misma orden de San Gerónimo.
Bien pronto conoció que esta empresa pedía otros
conocimientos más que los eruditos del árabe, i
que eran los del vulgar; no podía adquirir éstos
sin tratar familiarmente con los que lo hablaban, y habiendo comunicado
su pensamiento con los Señores Don Francisco de Saabedra
y Don Gaspar Melchor de Jobellanos, facilitaron estos Señores
el que pudiese ir con orden del Rey a Berbería con dos
agregados de su satisfacción que fueron i Don Manuel Bacas
Merino y Don Juan Arce.
Estubo en
Berbería desde 1798 hasta 1802, y sus principales residencias
fueron Tánger y Larache, en casa del Cónsul Don
Antonio Salmón, en donde, además del trato familiar
que tenía con los criados del Cónsul, preguntándoles,
inquiriendo y averiguando de ellos las voces, los modismos, las
frases y acentos de las expresiones comunes i más vulgares
que usaban en su trato común i familiar y en sus compras,
ventas y tráficos, procuró tratar más estudiosamente
con los alfaquíes, sacerdotes moros o morabitos, maestros
y doctores de la ley y del idioma. Ya bien impuesto en todo
esto, hizo de intérprete para la correspondencia con el
Rey de Marruecos; catequizó a un alfaquí y dispuso
traérselo para copiante de los manuscritos árabes,
pero no lo pudo conseguir por haberse opuesto a ello el Rey moro;
instruyó en el árabe erudito a dos religiosos de
San Francisco que habían pasado, de orden de nuestro Govierno,
a Berbería. Y quando ya le pareció que podría
emprender la obra del Vocabulario del P. Alcalá, se restituyó
a España.
Puesto en su celda, emprendió la obra, y no levantó
la mano hasta que la acabó; acababa de imprimir el primer
tomo y estaba principiando el segundo quando se echaron los franceses
sobre Madrid en 1808; entonces se vio precisado a salirse disfrazado
y dirigirse a Sevilla; allí le dio el Señor Saavedra
el nombramiento de Cónsul para Tánger, adonde partió
de Cádiz; por interceptación de la correspondencia
tubo que volverse a Cádiz, desde donde el govierno le comisionó
a Gibraltar a negocios de la nación; y evacuados que fueron,
fue agregado a la Secretaría de Estado con el encargo de
la correspondencia arábiga; en este empleo permaneció
hasta que vino nuestro Rey el Señor Don Fernando VII y
nos restituyó los monasterios con todas sus rentas y pertenencias.
Entonces se restituye a el monasterio, donde continuó con
el empleo de bibliotecario mayor hasta el 2 de Junio de 1819 en
que falleció a las 10 de la noche a los 59 de edad i 43
de religioso, después de revividos todos los Santos Sacramentos,
de resultas de un accidente de apoplegía que le repitió
después de haberle atormentado por tres años, dejándonos
mui desconsolados. Requiescat in pace. Amén.
Se alló
y asistió a su entierro el caballero danés que V.
me recomendó, y éste dijo en su eligio (sic) con
lágrimas de dolor: Ha muerto un sabio, y para mí
el mayor en algunas materias. No he tratado a un hombre
de mayor memoria y juicio. Yo consulto los diccionarios
árabes, no allo las voces y significados que busco, y acudo
al P. Patricio, y, sin embargo de sus achaques, me recibe con
afabilidad, me responde con cordura y me saca de mis ignorancias.
Su falta será llorada en las cortes de España y
entre sus sabios literatos.
Escribió
un diálogo entre las personas de Felicio y Tristio, dirigido
a un sobrino suyo, algunas elegías, epigramas o madrigales,
sonetos y otras cosas curiosas, agudas y divertidas, que un amigo
piensa ir recogiendo para reunirlas y formar un tomito, porque
tenía mérito conocido para este género de
poesías; se han allado cartas escritas en latín
i en francés consultándole casi de todas las cortes
de Europa, así como de Berbería, sobre sus facultades
y otros muchos puntos de erudición, a quienes parece satisfacía
completamente. Fue nombrado Historiador de mi Orden, nombramiento
que no admitió por aliarse tan quebrantado de salud.
No lo está menos el P. Soto, que también lo renunció
por la misma causa, y tan falto de fuerzas que, a pesar de ser
tan delgado como un espárrago , apenas puede subir una
escalera sin arrimarse a sus costados. Reciva V. sus afectos,
y con éstos el mío, que es el de un verdadero amigo
que es de V. [Firmado y rubricado:] Fr. Francisco Valerio Cifuentes
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(1) CIFUENTES,
P. Francisco: Noticia bibliográfica de Fr. Patricio
de la Torre, individuo correspondiente.- Inédito.
Real Academia de la Historia, Expediente de Patricio de la Torre.
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