 |
|
Monasterio
de guadalupe. Sacristía |
En
la sacristía del Monasterio de Guadalupe existe un cuadro
de Zurbarán titulado "Fray Diego de Orgaz ahuyentando
las tentaciones".
Para conocer la vida de este fraile y el significado del cuadro que remomora uno de los episodios de su vida, podemos leer el texto de Jesús
Palomero
Páramo, publicado en el libro "La sacristía
de Guadalupe, sala digna de los cielos", que reproduzco
a continuación. (1)
La pelea de fray Diego de Orgaz contra
los demonios
Jesús
Palomero Páramo
Trataba de mostrar
a los novicios y monjes la guerra perpetua que todo jerónimo
debe entablar frente a la tentación de la carne, al tiempo
que les mostraba el método más idóneo para
vencerla: la oración.
Fray Diego, natural
de la localidad toledana de Orgaz, recibió el hábito
en el convento de Guadalupe a los 20 años y en esta casa
permaneció como hermano lego hasta su muerte producida
en la festividad de la Circuncisión de 1464. Durante su
vida religiosa ejerció los oficios de zapatero, carpintero
y herrero. Jamás se le vio ocioso, ya que en sus ratos
de recreo se entretenía tejiendo "cestillos moriscos" para
poner la fruta en la mesa. Ayudaba a barrer y recoger la basura,
atendía a los pobres, curaba a los sarnosos y tiñosos
y encomendándole el cuidado de los criados del monasterio,
espulgaba a los más pequeños, les lavaba las camisas,
les daba de almorzar y les enseñaba santas costumbres:
ser temerosos de Dios, devotos de la Virgen y que ayudaran a misa
con reverencia.
 |
|
Ríes,
Diego, la débil turba de las fieras.
No temes
las armas encubiertas en visiones del demonio.
Pero, soportando la herida mortal, te basta
contra el enemigo. Está presente la victoria
cae el vencido, añade tú la oración |
durmió en el Señor el
año 1465
|
|
|
|
|
Rótulo en el cuadro "Fray Diego de Orgaz ahuyentando
las tentaciones", con la traducción de sus leyendas
|
A punto de cumplir
los siete años de profesión comenzó
a sufrir tentaciones: primero apareciéndosele "un mancebo
muy hermoso, que le tomaba de la mano y lo llevaba por el dormitorio
adelante" de un convento franciscano, con intención de
que se cambiase a esta Orden; luego, la soberbia, la blasfemia
y la lujuria le instigaban en forma de visiones, más tarde,
un escuadrón diabólico, metamorfoseado en piara
de cerdos, le magulló el cuerpo en una noche agónica.
Su fervor a la Virgen, sus oraciones y ayunos, el "pasar la mañana
toda ayudando a las Misas con singular devoción", le hizo
salir airoso de estos trances. Pero la mayor prueba estaba aún
por venir, y a ella alude el lienzo de la Sacristía:
"Estando una noche
recogido, vinieron tres demonios: el uno en forma de león
terrible, el otro de un oso grande, y el tercero, en medio de
los dos, en figura de una mujer hermosa, que algún tiempo
había visto en el siglo. Llamaron a la puerta de la celda,
que estaba en el mismo oficio de la carnicería (...). Levantose,
que estaba ya acostado. Abrió la puerta y vio las figuras
espantosas. Conoció luego que eran sus enemigos (...) y
dixo con ánimo grande: vosotros soys traidores, y aún
aquí osays venir, esperad pues: diziendo esto tomó
un palo que tenía en la celda y acometióles con
mucho denuedo. Estava una fuente junto a la celda y los covardes
enemigos andavan huyendo alrededor della porque no les alcanzase
algún palo (...). Estuvo en esta pelea un buen rato y como
vio que se cansava en valde, entendió que no era el palo
el arma con que avía de vencerlos, sino la oración.
Púsose de rodillas y pidió el socorro divino, invocando
el nombre de Jesús y de su Santa Madre. Con esto desaparecieron
luego".
 |
"Fray
Diego de Orgaz ahuyentando las tentaciones". Zurbarán
|
Zubarán
ha desdoblado la escena y mientras, en primer plano, fray Diego
de Orgaz combate las tentaciones como un "Hércules cristiano";
en el ángulo superior, el citado lego jerónimo se
encomienda arrodillado a la Virgen de Guadalupe, cuyas fervorosas
preces le libraran finalmente de sus males. Este último
asunto, visible por estar perforado el muro de la iglesia, ofrece
varios aspectos de interés: en primer lugar, complementa
la lectura iconográfica del cuadro; además, introduce
un chispazo de luz dentro del justificado tenebrismo del lienzo
por desarrollarse la acción durante la noche y , por encima
de todo, efigia a la Patrona del Santuario. Fue la única
vez que Zurbarán retrató a la Virgen de Guadalupe
en el ciclo de la Sacristía.
En la composición
principal, Zurbarán encaja varios fragmentos procedentes
de los Trabajos de Hércules, que pintó en
Madrid para decorar el Salón de Reinos, del Buen Retiro.
La postura de fray Diego de Orgaz combatiendo a las bestias se
inspira en la de Hércules cuando mata a la Hidra de Lerma;
la cabeza del león que figura en primer plano con las fauces
abiertas es igual a la del león de Nemea, y los árboles
que enmarcan el paisaje del fondo son similares a los dispuestos
en el pugilato de Hércules contra Gerión.
Sus conocidas limitaciones
como animalista vuelven a sobresalir en la torpeza con que capta
al león y al oso, de apariencia grotesca. Más entonado
se encuentra el ambiguo y andrógino personaje que les acompaña,
dotado de lengua y garra de serpiente. Recuerda a las máscaras
carnavalescas y a los disfraces usados por el cortejo que escolta
a la tarasca durante la festividad del Corpus, pudiendo así
mismo vincularse con la galería de "súcubos" que
luego representará en el cuadro de la Tentaciones de
San Jerónimo, situado en la capilla neja de la Sacristía.
_________________
(1) Tomado de: Palomero
Páramo, Jesús: La sacristía de Guadalupe,
sala digna de los cielos.- Guadalupe (Cáceres):
Editorial Guadalupe, 1994.
Más
información sobre el Monasterio de Guadalupe:
Más información sobre Zurbarán:
|
|
|
Volver a la seccion "Personajes" |
|
|
|