Dice la tradición que el puente
de los cinco ojos lo mandó construir el rey Carlos III después
de no poder cruzar el arroyo Riansares, que iba crecido, en su camino
a las Guadalerzas donde pretendía cazar, comiera su costumbre.
Se encuentra ubicado en la confluencia de la Ronda de las Escuelas
con el Camino de Manzaneque.
Como su nombre indica cuenta esta construcción con cinco
arcos, que son de medio punto, todos de igual altura, construído
con sillares de roca granítica labrada.
La calzada se encuentra resguardada por sendos pretiles a todo
lo largo del puente, construídas también de granito.
Cada uno de los cuatro pilares que sirven de soporte a los arcos
están provistos de su correspondiente tajamar o saliente
con forma angulosa para propiciar el deslizamiento del agua a
ambos lados del pilar.
El puente de los cinco ojos fue restaurado en
el siglo XIX, y lo ha sido recientemente para pavimentar la calzada
con adoquines de granito.
En la antigua calzada
de Toledo-Córdoba, al sur de la villa, salvando el arroyo de las Gavias, existe otro
puente de menores dimensiones.
Calzada Toledo-Córdoba
Foto: E. De la Cruz |