Existía
en Orgaz una forma particular de explicar el orígen de
los que tenemos la suerte de haber nacido aquí.
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Camino
de El Socorro
Foto: J. Gómez 2003
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Y es que en
Orgaz las criaturas que llegan al mundo no vienen de París,
sino que, como en otros muchos lugares, a los niños los
trae la cigüeña. Pero la cigüeña ¿donde
los encuentra? .
Pues la cigüeña de Orgaz, que desde
tiempos inmemoriales veranea en la torre de la iglesia, recoge
a los niños en la ermita de El Socorro. Los niños
que van a nacer están esperando que llegue la cigüeña
a recogerlos en el camarín de la Virgen .
Tan seguro es esto que María, la hermana
del que esto escribe, me tiene contado que cuando era niña
y visitaba la ermita oía llorar a los niños que
tenían muchas ganas de ver la luz.
En correspondencia con esta fantasía popular,
existía una práctica religiosa relacionada con la
Virgen de El Socorro, que tiene que ver con un ritual de purificación
de la madre, cuando las madres daban a luz en la propia casa:
Al cumplirse los cuarenta días del parto la mujer hace
su primera salida a la calle, para asistir en la iglesia a una
ceremonia consistente en una serie de ritos que buscan su “purificación”
después del parto. Y en las mismas fechas se lleva a cabo
el "ofrecimiento del niño/a" a la Virgen, para
lo cual la madre, acompañada de algunos familiares, recorren
andando el camino hacia El Socorro y hacen una visita a la Virgen
para ofrecer el recién nacido/a a la patrona de Orgaz.
La ceremonia consiste en poner a la criatura, vestida con sus
mejores galas, sobre el altar de la ermita y al tiempo recitar
algunos rezos, sin que falte al final la entrega de algún
donativo a "la socorrera".
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