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Ruinas
"El Torrejón". Foto: Jesús Gómez
2003 |
En el término municipal de Orgaz, no lejos de la linea del AVE de Madrid a Sevilla y sobre un pequeño cerro al oriente de la villa, se hallan algunos paredones de construcción antigua, conociéndose como las ruinas de "El Torrejón". Debajo de estas ruinas existe un extenso subterráneo, cuya entrada ha sido tapada por la tierra. Su bóveda de ladrillo y cal y sus arcos demuestran que es una construcción árabe. Acerca de este subterráneo corre la siguiente leyenda:
D. Juan Moraleda (1) nos dejo escrita esta leyenda en su libro La Villa de Orgaz, tal como sigue.
La Mora Encantada
I
En el término municipal de Orgaz, no lejos del ferrocarril directo de Madrid a Ciudad-Real, y sobre un pequeño morro ó cerrete al Oriente de dicha villa, se hallan algunos paredones de construcción antigua, desprendiéndose pequeños trozos de éstos a costa de esfuerzos repetidos.
Nomínase por la comarca á las mencionadas ruinas El Torrejón.
Asegura un anciano orgaceño —que de niño visitó este torreón— haber observado desde la boca que á flor de tierra existía en el mismo, un subterráneo extenso y no de pobre carácter, que por techo tenía una bóveda de ladrillo.
De este fingido palacio, ó aquelarre, me refirió, tiempo há, el mismo anciano, las noticias siguientes, que los sencillos habitantes de los alrededores repiten, si no de artículo de fe, de cosa parecida.
II
Cuando los árabes se hicieron, merced á una traición, dueños de gran parte de nuestra península, trataron de posesionarse, lo primero, de las alturas de mas consideración, con objeto de construir fuertes desde los cuales pudieran resistir los embates de los cristianos. Con tal objeto construyeron el famoso Castillo de Mora, que hoy observamos sobre una encumbrada y áspera sierra.
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El
Torrejón con Orgaz al fondo.
Foto: Jesús Gómez 2003 |
Tomó gran fama el tal castillo entre los hijos del África, tanto por su estratégica posición, cuanto por el denuedo de los habitantes del pueblo que desde entonces al parecer se denomina Mora, y que se encuentra á la falda del mismo.
En ocasión de hallarse los sarracenos de aquella campiña disponiéndose á luchar con los defensores de la Cruz, la hija de un magnate moro, del citado pueblo, intentó dar un golpe decisivo á los sectarios del Islam, incluso á su padre, y de este modo vengar ultrajes recibidos por amores acendrados, entregando a los cristianos el castillo por medios de antemano convenidos.
Gozaba la sarracena entre el ejército musulmán de simpatías inusitadas, por lo que se le permitía cruzar sin óbice alguno fuertes, trincheras y campamentos.
Llegó el día de ejecutar su ansiado plan, y cuando próxima se encontraba á franquear las puertas del castillo, fue vista y detenida por un guardia, que la condujo á presencia de su padre.
Por tan grave causa fue condenada la infeliz mora, a morir tras penosa vida, encerrada entre los muros del torreón al principio mencionado.
III
Los vecinos de los contornos —después de tantos años de acaecido tan extraño suceso— , cuando se asoman á la mansión donde aquella desgraciada dicen terminó su existencia, lo verifican con precauciones sin límite, en la idea de que la mora en cuestión se halla vuelta a la vida por encantamiento y evitan que desde su arruinada mazmorra les embruje sólo con su chispeante mirada.
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(1) MORALEDA Y ESTEBAN, J: La Villa de Orgaz.- Toledo: Manuscrito, 1887.- Real Academia de la Historia de Madrid, sección Manuscritos.- Edición electrónica: Jesús Gómez Fernández-Cabrera.- Año 2005.- Disponible en Villa de Orgaz: www.villadeorgaz.es. Fol. 66.